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¿Te cuento una historia?

A día de hoy puedo asegurarte que me siento muy agradecida de todo lo que me ha sucedido estos últimos años, porque la vida me ha dado la oportunidad de transitar un camino lleno de aprendizajes, transformaciones y de un crecimiento personal que me ha llevado donde estoy ahora, y que me ha abierto las puertas hacia lo que realmente quiero ser. 

Estaba yo por el 2019 habitando muy tranquila mi zona de confort, cuando de repente todo se torció, o almenos eso pareció aparentemente. Ahora sé que vino para empujarme hacia esta transformación que me ha hecho ser quien soy ahora.

La crisis personal que transité durante ese año fue, por suerte, la que me llevó a empezar a quererme, a priorizarme, a cuidarme y a querer estar más conmigo. Recuperé un espacio perdido de mi misma, me costó luchar por él y tuve que soltar algunas cargas a pesar del dolor que esto me supuso. Pero yo sabía que todo, todo, siempre pasa por algo, y que si crees mucho en algo, eso acaba sucediendo. 

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Fue en este momento de autocuidado y reconocimiento de mi misma, después de haber probado algunos aceites esenciales sueltos, y al ver lo bien que me funcionaron con los peques, me compré el Kit de Incio de Young Living. Lo hice pensando en que era un capricho de autocuidado para mi y los niños, pero nunca imaginé que acabarían siendo un pilar en mi día a dia, una nueva forma de vida, una manera de simplificar y eliminar tóxicos de mi alrededor, una forma genial de empezar a ganar un dinero extra y un posterior negocio para empezar a proyectar mi sueño de hacía ya algunos años. El sueño de ser mi propia jefa, sin horarios, sin jefes, y pudiendo conciliar vida laboral con mi familia.

Y asi, sin saber muy bien el cómo y el porqué, me vi acompañando a otras personas y familias a iniciarse al maravilloso mundo de la aromaterapia. Me formé, estudié y me empapé de libros y de talleres para aprender a usarlos bien, para poder ofreceros lo mejor a vosotras. 

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Paralelamente, esta época de cambios y de nuevas inquietudes también me empujó a lanzarme con la astrología. Hacía ya un largo tiempo que me llamaba, que me resonaba muchísimo y sin pensarlo mas, decidí empezar a formarme en Cosmograma.

La astrología está significando un montón de cosas para mi. Primero de todo el hecho de retomar los estudios, algo que me apasiona y que tenía aparcado desde hacía ya demasiado tiempo, el dedicarme a aprender, a apasionarme de nuevo por algo. Pero sobre todo, la astrología está siendo una herramienta de autoconocimiento, aceptación y comprensión de mi misma y creo que se está complementando maravillosamente bien con mi otra pasión, la de los aceites esenciales.

Además, como vengo de la rama del diseño, concretamente soy escenógrafa y desde hace muchos años me dedico a ello profesionalmente, me encanta hacer y ver las cosas bonitas.  Por eso he querido complementar mi nuevo camino con esta otra pasión y realizo cartas astrales personalizadas, bellas y una delicia para los ojos, para que podáis enmarcarlas y tenerlas en vuestra casa. Porque creo que es inmensamente mas poderosa si la ves cada día al acostarte o al levantarte y te recuerda de dónde vienes y hacia dónde vas.

Y cuando en mi interior todo estaba bien, es cuando aparece la activación de la energía Kundalini en mi vida. Justo en el momento que tenía que aparecer. 
Una semana previa llena de encuentros, de señales del universo, de sensaciones y de mucha intuición me acabó llevando hacia mi primera sesión de Kap y a una segunda de ERA , Energía Resonante del Alma.

Allí, en esa hora y media, supe que quería, hoy, estar aquí. No sabía aún que lo estaría, pero desde ese día algo despertó en mí. Algo que va más allá del querer aprender para compartir. Ante todo quería descubrir, aprender cómo se generaba tantísima energía, como se podía sentir todo eso sin elementos externos, cómo podía ser que hubiera estado la primera mitad de mi vida desconociendo lo potentes que somos como individuos, la energía que nos mueve y lo banal y mundano que se vuelven la mayor parte de las cosas.
Por eso no dudé en apuntarme y formarme para ser facilitadora de energía en Proyecto Era, porque el universo me lo estaba pidiendo a gritos.
Allí tomé conciencia de que aquello era magia pura, el ilusionismo que desde pequeñita siempre me ha alucinado, de repente era realidad. Sin trucos, sin engaños. Todo estaba allí, había estado todos esos años dormido y joder, eso era imparable. Lo sentí así, me sentí libre y me dejé llevar.
Muchos me llamarán impulsiva. Yo lo llamo caminar firme, creer en una misma y seguir mi intuición.


Y así, a día de hoy, después de esta conjunción de pasiones, puedo aseguraros que soy una nueva persona y camino hacia lo que se que seré en poco tiempo. 

De todos los cambios y contratiempos que me surgieron ha nacido una nueva Aina, con ganas inmensas de compartir lo que aprendo, de ofreceros  mis conocimientos, mi arte y de daros la mano en este maravilloso mundo, al igual que hicieron conmigo y por lo que siempre estaré sumamente agradecida.